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18 de diciembre de 2011 • 18:06

Suman 650 muertos por tifón en Filipinas

 

Al menos 650 personas murieron en el sur de Filipinas después de que la tormenta tropical "Washi" sorprendiera a dos ciudades costeras durante la noche, dejando, también, al menos 900 desaparecidos, informó la Cruz Roja.

Las localidades portuarias de Cagayan de Oro e Iligan, en la isla de Mindanao, fueron las más devastadas por este fenómeno climático, de acuerdo con un reporte de la organización.

La mayoría de los muertos fueron niños y mujeres, explicó Gwen Pang, secretaria general de la Cruz Roja.

"Las regiones afectadas son tan extensas que las búsquedas no pudieron cubrir toda la zona. Muchas casas fueron arrastradas por las aguas, lo que significa que los cuerpos también fueron desplazados", agregó.

"Washi" se disipó el domingo tras la devastación que causó en una amplia franja de la región montañosa en la isla de Mindanao, cuyos habitantes no están acostumbrados a meteoros de gran intensidad.

La mayoría de las víctimas dormía el viernes en la noche cuando las inundaciones aparecieron desde las cuestas de las montañas. Las corrientes arrastraban troncos y árboles arrancados, y causaban el desbordamiento de ríos.

El Secretario de Defensa, Voltaire Gazmin, y funcionarios militares de alto rango viajaron a Cagayan de Oro e Iligan para supervisar las acciones de búsqueda y rescate, y ver la manera para atender a los miles de aldeanos desplazados.

Entre los artículos de necesidad urgente figuran ataúdes y bolsas para cadáveres, dijo Benito Ramos, jefe de la Agencia Gubernamental para Reacción Frente a Desastres.

Miles de soldados, cientos de policías, reservistas, efectivos de la guardia costera y voluntarios civiles fueron movilizados para las labores de rescate y limpieza en las dos ciudades costeras, a las que cubrían escombros, basura, vehículos volcados y árboles derribados tras las inundaciones.

Algunos de los cadáveres fueron arrastrados por las corrientes hasta el mar desde Cagayan de Oro e Iligan, ciudades a las que cruzan ríos y flanquean montañas.

'Solo había lodo y agua'

Cuando ocurrió la tormenta, Amor Limbago, de 21 años, llamó a su casa desde la tienda en la que trabajaba para saber cómo estaban sus padres. Los celulares solo sonaban y después se perdió el contacto.

La joven se dirigió a su casa tan pronto como bajaron las inundaciones que aparecieron repentinamente y confirmó que sus progenitores y siete parientes más ya no estaban; la choza donde estaban fue arrastrada por la corriente de un río.

Apenas días antes, toda la familia se había puesto de acuerdo para realizar en el lugar una pequeña comida de Navidad.

"Regresé y vi que no quedaba nada de nuestra casa'', dijo Limbago desde la ciudad de Cagayán de Oro. "Sólo había lodo y aguas que llegaban a la rodilla en todo el lugar".

 
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