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20 de abril de 2013 • 12:35

Irak celebra primeros comicios tras retirada de EEUU en jornada sin víctimas

 

Irak celebró hoy los primeros comicios tras la retirada de las tropas de EEUU en diciembre de 2011 para renovar los consejos de doce de sus dieciocho provincias, en una jornada que transcurrió con normalidad, sin víctimas por ataques.

Pese a la escasa afluencia de votantes a primera hora de la mañana, su número comenzó a aumentar a partir del mediodía.

De hecho, la participación podría oscilar entre el 60 y el 65 %, según medios de comunicación independientes y opositores, a falta de que la Comisión Electoral dé a conocer el porcentaje oficial.

En una rueda de prensa en Bagdad, una hora antes del término de la votación, el responsable de la Comisión Electoral, Serbet Rasul Mustafa afirmó que hasta ese momento no se habían detectado problemas importantes y que "las elecciones transcurrieron con normalidad".

Pese a que las autoridades subrayaron que la jornada se desarrolló sin apenas incidentes, el líder de la opositora coalición Al Iraqiya, Ayad al Alaui, se mostró preocupado ante una posible falsificación de los resultados mediante la manipulación de los votos.

Alaui también acusó a las autoridades de detener esta mañana a electores en varias zonas del norte de la provincia de Babel, al sur de Bagdad, y de impedir a los habitantes de las localidades de Al Yusifiya y de Al Latifiya de ejercer su derecho a voto.

El dirigente opositor lamentó, además, que el Gobierno haya sido incapaz de impedir el asesinato de candidatos de Al Iraqiya, antes de los comicios.

Unos 14 millones de iraquíes estaban llamados hoy a votar para renovar los consejos de doce de las dieciocho provincias del país, ya que no se han celebrado en las tres del Kurdistán iraquí, ni en Al Anbar (oeste), Nínive (noroeste) y Kirkuk (noreste).

Los ciudadanos acudieron a los centros electorales con la esperanza de un cambio que ayude a mejorar los servicios, acabar con la corrupción y recuperar seguridad.

A su salida de un colegio en el barrio de Maamun, en el oeste de Bagdad, Saud Salim, de 50 años, dijo a Efe que acudió a sufragar para "alejar del poder a los ladrones, corruptos, asesinos y fracasados y para que la gente patriótica, noble e idónea tome la iniciativa para desarrollar Irak".

En términos similares se expresó el estudiante universitario Saad Salman, que votó por "la esperanza de que sean elegidas personas que posean experiencia, honestidad y capacidad para luchar contra la corrupción y los corruptos que han destruido la economía".

Se quejó de la precariedad de servicios básicos como la electricidad y el agua potable, y por la escasez de combustibles.

"Deseamos que mediante estos comicios sean elegidas personas que puedan resolver estos asuntos y satisfacer nuestras necesidades", apostilló Salman.

En declaraciones a la prensa, el primer ministro Nuri al Maliki consideró hoy que "los comicios transmiten un mensaje de confianza al pueblo de que Irak aún está bien, y otro a los que se oponen al proceso político de que los iraquíes no se detendrán en su avance para construir la patria sobre bases democráticas".

Estas son las primeras elecciones que se celebran tras la retirada del Ejército estadounidense de Irak el 18 de diciembre de 2011 y han supuesto todo un reto para las fuerzas del orden iraquíes, tras los atentados de los últimos días que dejaron decenas de víctimas.

De hecho, la votación se ha desarrollado en medio de un intenso despliegue de los efectivos de seguridad, que registraban de forma exhaustiva a los electores a la entrada de los centro electorales.

Estas medidas no han impedido que dos colegios al norte y al sur de Bagdad fueran el blanco de ataques, que no ocasionaron víctimas.

Al menos nueve morteros impactaron cerca de un colegio de la localidad de Al Mesayeb, en la provincia de Babel, al sur de la capital; mientras que otro proyectil de ese tipo cayó en un centro electoral de Biyi, en la provincia septentrional de Salahedín.

Irak vive actualmente una crisis política originada por las protestas de suníes en varias provincias, donde los manifestantes mantienen un pulso contra el Gobierno del chií Al Maliki por la discriminación que dicen que sufren.

La alianza Al Iraqiya, integrada por chiíes y suníes, apoya esas manifestaciones y en febrero decidió boicotear las reuniones del Ejecutivo de unidad nacional, donde ocupaba ocho carteras, en señal de solidaridad.

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