Monseñor Stephen Rossetti, un psicólogo que dirigió durante una década en Estados Unidos un centro de tratamiento para sacerdotes abusadores, derecha, escucha a Monseñor Charles Scicluna durante una conferencia de prensa en Roma, el miércoles 8 de febrero del 2012.
Monseñor Charles Scicluna habló con reporteros en el marco de un simposio patrocinado por la Santa Sede sobre abuso sexual por parte de clérigos. El encuentro está diseñado para ayudar a los obispos en todo el mundo a diseñar lineamientos que protejan a los niños y evitar que los paidófilos lleguen al sacerdocio.
Sacerdotes y obispos de 110 diócesis y 30 órdenes religiosas están asistiendo al taller de cuatro días ante de una fecha límite en mayo para presentar sus propuestas a revisión por parte del Vaticano.
Sobrevivientes de abuso clerical, investigaciones de gobierno y los mismos clérigos han culpado desde hace mucho tiempo a los obispos por no reportar a la policía a sacerdotes abusivos y no aplicar la ley de la Iglesia con el fin de sancionarlos internamente.
Grupos de víctimas han denunciado la falta de obligación de rendir cuentas de los obispos que nunca fueron castigados por haber cambiado a los sacerdotes pederastas de una parroquia a otra, donde podían abusar nuevamente.
Scicluna, el promotor de justicia en la Congregación de la Doctrina de la Fe, perteneciente al Vaticano, dijo que era "inaceptable" que los obispos no tomen en cuenta la ley y normas de la Iglesia para enfrentarse a los abusadores, y agregó que el Derecho canónico determina sanciones para aplicar a los obispos, incluso ser retirados del cargo.
La ley, sin embargo, comúnmente no es aplicada; al menos en lo que respecta a los abusos sexuales.
"En el Derecho canónico es un delito mostrar negligencia maliciosa o fraudulenta en el ejercicio de la tarea de uno", dijo Scicluna. "No estoy diciendo que deberíamos comenzar a castigar a todos por cualquier negligencia en sus deberes. Pero... no es aceptable que cuando se han establecido normas, la gente no siga las normas establecidas".
Admitió, sin embargo, que únicamente el Papa puede remover obispos y que no es algo que ocurra todos los días. Hablando teológicamente, los obispos son en gran medida amos de su propia diócesis; pero Scicluna dijo que la obligación de rendición de cuentas en la Iglesia necesita "desarrollarse más" a través de la aplicación de la ley eclesiástica existente.
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El simposio está en: www.thr.unigre.it
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