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 El acuerdo con Grecia no significa el fin del drama
09 de febrero de 2012 17:52

Las banderas de Grecia, derecha, y la Uniòn Europea ondean en el techo del ministerio de Hacienda en Atenas contra el fondo del Partenón, jueves 9 de febrero de 2012. El gobierno de coalición del primer ministro Lucas Papademos logró un acuerdo sobre los recortes de gastos que reclaman los acreedores para asegurar un rescate de 130.000 millones de euros.  Foto: Dimitri Messinis / AP

Las banderas de Grecia, derecha, y la Uniòn Europea ondean en el techo del ministerio de Hacienda en Atenas contra el fondo del Partenón, jueves 9 de febrero de 2012. El gobierno de coalición del primer ministro Lucas Papademos logró un acuerdo sobre los recortes de gastos que reclaman los acreedores para asegurar un rescate de 130.000 millones de euros.

DAVID McHUGH
Más de dos años después de reconocer su adicción a las deudas, Grecia tal vez ha iniciado el camino largo y penoso hacia la recuperación.

La dirigencia política logró un acuerdo el jueves para recortar drásticamente los empleos y el gasto oficiales que intenta salvar al país de una cesación de pagos que repercutiría en todo el sistema financiero mundial.

El acuerdo, que están negociando desde julio, es uno de dos pasos cruciales que debe dar Grecia para recibir un préstamo de rescate de 130.000 millones de euros (170.000 millones de dólares) de países europeos y del resto del mundo. Lo anunció la oficina del primer ministro Lucas Papademos y lo analizarán en Bruselas los ministros de Hacienda de los 17 países que usan el euro.

El ministro alemán de Hacienda Wolfgang Schaeuble dijo que no se llegaría el jueves a un acuerdo definitivo para desembolsar los fondos de rescate, ya que restaba cumplir algunas condiciones.

Además de la austeridad fiscal que exigen la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, Grecia está a punto de lograr un acuerdo con los tenedores privados de casi dos tercios de su deuda para reducir los costos de los préstamos que solicita el país.

Grecia necesita los fondos antes del 20 de marzo para cubrir el vencimiento de bonos por valor de 14.500 millones de euros. Si no realiza el pago, caerá en mora. Los analistas temen que eso generaría una reacción en cadena similar a la crisis financiera provocada por el derrumbe del banco de inversiones Lehman Brothers en 2008.

El rescate disipará en parte la incertidumbre que agita Europa y el sistema financiero mundial desde hace más de dos años, pero no significará el fin del drama de la deuda griega.

El país sigue hundido en la recesión. Tras cinco años de caída de la economía, el desempleo alcanza el 20,9%. Sus finanzas oficiales y economía se ven lastrados por el clientelismo político, la evasión impositiva y las protecciones especiales de las que gozan ciertos oficios.

El pago de la deuda tomará años, dijo Domenico Lombardi, investigador de la Brookings Institution. "Los problemas que se deben abordar en Grecia son de magnitud enorme y están profundamente arraigados".

Los esfuerzos para resolver esos problemas fundamentales, bajo la presión de los exasperados acreedores —incluida la próspera Alemania— avanzan lentamente, si es que lo hacen. Si no se los resuelve, Grecia podría volver a encontrarse al borde de la mora.

El acuerdo del jueves incluye una reducción del salario mínimo del 22% a 586 euros (780 dólares) mensuales, el despido de 15.000 empleados públicos y la anulación de decenas de garantías de estabilidad laboral.

Grecia también está a punto de lograr un acuerdo vital para la condonación parcial de su deuda con bancos, fondos de riesgo, fondos de pensión y otros inversionistas privados.

Bajo el acuerdo proyectado, los inversionistas cambiarían 206.000 millones de euros en bonos del gobierno por 30.000 millones en efectivo y 70.000 millones en bonos nuevos. El metálico provendría del paquete de 130.000 millones de euros de la UE y el FMI. Los bonos nuevos tendrían un interés menor y un mayor plazo de vencimiento.

La combinación de menos capital a pagar en el vencimiento y menor interés anual significaría que Grecia pagaría un 70% menos de lo que debería abonar sin el acuerdo.

La tenencia de deuda del BCE y de otras instituciones privadas es de un tercio de la deuda nacional griega y no es parte del proyecto de acuerdo. Sin embargo, el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo el jueves que la institución podría distribuir a los países miembros los beneficios que obtendría por los bonos griegos, lo que crea la posibilidad de un alivio adicional para el país heleno.

Si Grecia cayera en cesación de pagos, los inversionistas serían renuentes a prestar a otros países europeos fuertemente endeudados por miedo a no recuperar sus préstamos, lo cual elevaría aún más los intereses.

Esos países incluyen a Italia, cuya economía es seis veces la de Grecia y, según los analistas, demasiado grande para rescatar.

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El periodista de The Associated Press Paul Wiseman en Washington D.C. contribuyó a este despacho.

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