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30 de diciembre de 2011 • 18:18

Cardenal cubano ruega que reformas de Raúl Castro avancen "sin tropiezos"

El cardenal cubano Jaime Ortega pidió este viernes a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona Nacional, que "interceda" para que las reformas del presidente Raúl Castro "puedan continuar avanzando sin tropiezos".

Ortega celebró una misa campal a orillas de la Bahía de La Habana, como cierre de la histórica peregrinación de un año y medio de la imagen de la Virgen por toda la isla.

"Pedimos a Nuestra Madre y Patrona que interceda por nosotros para que en Cuba reine la paz y la fraternidad que nuestro pueblo ansía, por todos los que tienen responsabilidades de gobierno en nuestro país para que puedan continuar avanzando sin tropiezos esas necesarias transformaciones en la vida económica y social que espera el pueblo cubano", dijo Ortega.

También destacó en la misa, a la que asistieron unos 4.000 feligreses, según estimaciones de periodistas en el lugar, que "casi todos" los presos cubanos indultados por Raúl Castro la semana pasada (fueron 2.991), llegaron a sus hogares el día de Navidad.

"En atención al cuarto centenario del hallazgo de tu bendita imagen (de la Virgen), el presidente Raúl Castro ha concedido el indulto a unos 3.000 encarcelados que pudieron casi todos llegar a sus casas en el día de la Navidad", expresó.

Símbolo de la gradual reconciliación entre la Iglesia Católica y el régimen comunista que gobierna Cuba desde 1959, la imagen de la Virgen culminó este viernes en La Habana una peregrinación de un año y medio y 28.000 km por toda la isla.

La peregrinación religiosa, la primera desde el triunfo de la Revolución en 1959, terminó semanas antes de la visita a Cuba de Benedicto XVI, que es considerada un espaldarazo a la nueva relación entre la Iglesia cubana, encabezada por Ortega, y Raúl Castro, quien sucedió en el mando a su hermano enfermo Fidel en 2006.

"Ha culminado brillantemente este andar misionero de María de la Caridad en nuestra capital en los días de la celebración de la Navidad. Ha sido como un regalo navideño para los habaneros la presencia de la Virgen", dijo el cardenal.

Destacó que existe "un deseo de paz a escala mundial, pero también y sobre todo en Cuba: que nada ni nadie pueda perturbar esa paz, que haya paz entre nosotros como hijos de un mismo pueblo".

Abogó para que "haya paz también en el corazón de cada uno", "para que la Iglesia Católica en Cuba pueda llevar adelante la ingente tarea pastoral que el recorrido de la Virgen de la Caridad nos deja planteada, que tendrá su primera expresión en la celebración del Año Jubilar (2012) y en la próxima visita del papa Benedicto XVI".

El Año Jubilar, la peregrinación que terminó este viernes y la próxima visita del Papa tienen por fin celebrar los 400 años de la aparición de la Virgen en la isla.

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