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22 de junio de 2012 • 19:05

Gobierno y policías de Bolivia continúan sin dialogar para resolver motín

 

El gobierno de Bolivia y el sindicato de policías amotinados no lograron este viernes establecer un diálogo, pese a que las autoridades aceptaron aumentar sus salarios, mientras la protesta sigue sin solución, según fuentes de ambas partes del conflicto.

El ministro de Interior, Carlos Romero, había anunciado que el gobierno estaba dispuesto a elevar los salarios hasta los 2.000 bolivianos (unos 287 dólares) demandados y llamó al diálogo para un acuerdo, que no se concretó, aparentemente por discrepancias sobre el lugar designado para negociar.

"Hemos estado esperando puntualmente a los representantes de policías, pero no han asistido. Este diálogo está siendo obstaculizado, no sé con que fines", dijo en conferencia de prensa el ministro Romero, quien esperó en su despacho al sindicato de sargentos y cabos.

Sin embargo, señaló que "continúa un canal de comunicación abierto y con plena disposición a instalar el diálogo hasta resolver la totalidad de los requerimientos de la policía".

El sargento David Quispe, representante de los efectivos de base, aseguró por su parte que esperaban el diálogo en otras oficinas en La Paz, pertenecientes a la ONG Asamblea Permanente de Derechos Humanos que oficiaba de mediadora, pero que las autoridades no se presentaron.

"Pareciera que el gobierno no tiene intenciones de querer resolver el conflicto", acotó.

Además del aumento salarial, los amotinados, que extendieron sus protestas a más de una veintena de regimientos y comandos departamentales en todo el país, exigen jubilarse con el 100% de sus sueldos y anular una ley del presidente Evo Morales que les prohíbe hablar públicamente.

El ministro Romero no mencionó cómo se atenderán esos dos puntos, aunque insistió que son temas para el diálogo.

Los policías de base están amotinados desde el jueves y este viernes saquearon dos unidades en La Paz, a una cuadra del despacho del presidente Morales, atacaron el comando Nacional en la Sede de gobierno y una jefatura regional en Cochabamba (centro).

Los policías no están patrullando las calles, se replegaron de algunas entidades bancarias, aunque mantienen la vigilancia de las cárceles.

No hay policías detenidos y sólo se reportaron unos cuatro uniformados heridos en los últimos dos días.

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