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20 de mayo de 2012 • 08:55 • actualizado a las 08:59

"El Lucky", jefe de Los Zetas, destapa red en Veracruz

"El Lucky", detenido en diciembre, calcula que Los Zetas vendían un promedio de 100 kilos de cocaína al mes en Veracruz, 40 de ellos en el puerto.
Foto: Reforma
 
Ciudad de México.-  Los Zetas pagan una nómina de 30 millones de pesos al mes a policías ministeriales y municipales de Veracruz y, además, reclutan a empleados de Pemex para robar hidrocarburos, de acuerdo con el testimonio de uno de los líderes históricos del cártel.

Tras ser capturado el 12 de diciembre en Córdoba, Raúl Lucio Hernández, "El Lucky", jefe regional de Los Zetas en el centro del País, sostuvo una entrevista privada con oficiales de la Armada en la que señaló como uno de sus enlaces con el Gobierno de Veracruz a un funcionario al que sólo identifica con el apellido de Lagos.

En el directorio de la Administración estatal, el único funcionario con ese apellido es Érick Lagos Hernández, quien, hasta enero, fue subsecretario de Gobierno de Veracruz y actualmente funge como dirigente estatal del PRI.

En su testimonio, rendido ante la SIEDO el 13 de diciembre, "El Lucky" refiere que Los Zetas reclutan a empleados de las propias instalaciones de Pemex para robar hidrocarburos, pues conocen a detalle la infraestructura de la empresa, horarios y ubicación de los ductos menos vigilados.

Hernández asegura que su banda tiene en Veracruz un grupo denominado Los Guachicoleros, que se encarga de ordeñar los ductos, además de investigar a otras personas que roban combustible para cobrarles "derecho de piso".

"El puerto de Veracruz (es) el municipio donde más droga se estaba vendiendo hasta que sucedió lo de 'Los Zetas' que aparecieron muertos en el puerto, hasta ese entonces se calentó la plaza y dejamos de vender por orden mía, ya que les dije a la gente que se saliera de allí, que dejaran de vender hasta que terminara el operativo de Marina y los militares.

"La venta disminuyó debido al operativo implementado por las autoridades, además de que entra el Cártel de Jalisco Nueva Generación-'Matazetas', lo que nos impidió trabajar, ya que hubo muchas ejecuciones", relató "El Lucky" en una entrevista que sostuvo con infantes de la Armada, previo a que lo entregaran a la SIEDO.

Hasta antes de que abandonaran el puerto, contó, el lucro de Los Zetas era redondo: tan sólo de la venta de cocaína, obtenían 35 millones de pesos al mes, que servía para pagar una "nómina" de 30 millones en toda la entidad, es decir, un millón de pesos al día.

Durante el interrogatorio, incluido por la PGR en la indagatoria PGR/SIEDO/UEIDCS/539/2011, detalla que los encargados de la ordeña eran, en Coatzacoalcos, "La Comadreja" y "El Pinocho"; en Cosamaloapan, "El Negrillo", y en Poza Rica, "El Oaxaco" y "El Chaparro", sujetos cuya identidad investiga la Procuraduría.

Uno de los hombres que fue detenido con "El Lucky", Cristóbal Salinas Vallejo, "El Gato", contó a las autoridades que el robo a autotransportes era un negocio en el que también contaban con la complicidad de los traileros.

Sin embargo, el ingreso por hidrocarburos no es el giro más rentable para la banda, pues, de acuerdo con Hernández, sus narcotienditas en todo Veracruz les redituaban 35 millones de pesos al mes.

Poco antes de la captura del "Lucky", el número dos de Los Zetas, Miguel Treviño "El 40", estaba interesado en un veracruzano identificado como "Franklin" o "Frankli", ya que sospechaban que rentaba casas de seguridad al Cártel de Jalisco Nueva Generación. 

"El Lucky" sostuvo la conversación con Treviño en el messenger de su Blackberry Curve 9300, donde "El 40" aparece identificado con siete signos de exclamación seguido de la letra "p" minúscula.

Los Zetas hablaron de varios datos que debían investigar de este potencial enemigo: si era o no compadre del Gobernador de Veracruz, propietario de un ingenio y si estaba ubicado en Córdoba, pero a "El Lucky" ya no le alcanzó el tiempo porque fue capturado.

De acuerdo con la investigación de la PGR, "El Lucky" preparaba una contraofensiva para recuperar el puerto y para ello acopiaba un arsenal voluminoso en Córdoba; sin embargo, los marinos acabaron con sus propósitos.

Con un solo giro

"El Lucky" calcula que Los Zetas vendían un promedio de 100 kilos de cocaína al mes en Veracruz, 40 de ellos en el puerto, y que a cada uno le ganaban 350 mil pesos libres, es decir, 35 millones de pesos mensuales sólo por vender alcaloides el año pasado.

Según su testimonio, compraba la cocaína en Guatemala y uno de sus hombres apodado "El Mustang" la transportaba en tractocamiones hasta Córdoba, que a últimas fechas era la bodega de alcaloides de Veracruz. Allí, un tipo conocido como "El Pájaro" la cortaba y distribuía en todo el estado.

Mientras que el narcomenudeo era controlado a través de seis mandos a cargo de igual número de regiones geográficas, con sus respectivos "centros" en Coatzacoalcos, Poza Rica, Xalapa, La Antigua, Cosamaloapan y Córdoba.

Los hombres que aparecen al frente de esas zonas están registrados en la investigación de la PGR sólo con los alias de "El Pinocho", "El Chaparro", "El Amarillo", "El Morro", "El Negro" y "El Cholo".

De acuerdo con estimaciones de "El Lucky", además del puerto de Veracruz, el otro mercado de la cocaína eran los penales de Jalapa, Coatzacoalcos y Poza Rica, donde el cártel vende alrededor de 300 mil pesos a la semana; en cada uno, 100 mil.

"Esta venta la controla gente de Los Zetas que está recluida, tienen comprados a custodios y autoridades en cada uno de ellos", le contó Hernández a los marinos.

"El Lucky" desconocía cuánto pagaban por protección a las autoridades veracruzanas, porque en buena medida era un trabajo de los "contadores" de la organización.

"Hace unos días personal de la Marina detuvo a Jonathan Reyes Sosa 'El Gordo', quien pertenece a la AVI, y mantenía enlace directo con El Amarillo y con Lalo a quienes proporcionaba información de operativos estatales y federales. Todo este apoyo que recibían era pagado, mencionando desconocer la cantidad del dinero, pero eran grandes cantidades", declaró en la PGR. 

Compran cargas

El robo a autotransporte de Los Zetas en Veracruz es un negocio con varias ramificaciones, en el que cuentan con la complicidad de camioneros y les reporta ganancias de hasta un millón de pesos al mes, tan sólo el cobro de renta de un individuo. 

Según "El Lucky", obtienen ganancias al asaltar directamente a los camiones y vender su mercancía, también por "cobrar piso" a quienes lo hacen por su cuenta y por vender los tractocamiones reemplacados.

Germaine Hernández "El Chino" era uno de los asaltantes más importantes del estado que no pertenecía al grupo criminal, pero pagaba su cuota para que no lo molestaran. Operaba en Puebla y Veracruz.

"Él trabaja cuando no hay operativos y se le deja trabajar. Su cuota es de un millón de pesos mensuales, cuando trabaja poco paga la mitad. 'El Chino' se dedica al robo de transportes, pero no pertenece a la organización, paga piso", declaró "El Lucky".

De acuerdo con Hernández, este sujeto operaba una empresa de nombre Transportes Hernández, que era ocupada por Los Zetas para llevar todos los tractocamiones robados para vaciarlos, rematricularlos y venderlos.

Pero "El Chino" declaró el 13 de diciembre, luego de haber sido detenido con "El Lucky", que el pago a Los Zetas era el 80 por ciento de sus ganancias y que a pesar de ello era rentable para él.

"Mi trabajo para la organización de 'Los Zetas' consiste en robar tráileres en Puebla, México, Cosamaloapan, yo los robaba, los vendía y el dinero se los repartía a Los Zetas y sólo me quedaba de ganancia un 20 por ciento, que serían como 200 mil pesos.

"Lo demás era para Los Zetas, pues había que pagar la renta de los locales donde se ocultaban los tráileres robados aparte se pagaba la remarcación de los tráileres y cajas robadas", detalló. 

Los dos talleres donde "remarcaban" tráileres y tortons están en Río Blanco y en el kilómetro 2.95 carretera Córdoba-Amatlán de los Reyes, donde pagaban 10 mil pesos mensuales de renta. 

Uno de los supuestos colaboradores de "El Lucky", Cristóbal Salinas Vallejo "El Gato", explicó que los productos que Los Zetas preferían robar eran los de línea blanca, varilla, azúcar, maíz, frijol y zapatos.

"Se les pagaba a los choferes porque no se ejercía violencia. Los choferes estaban de acuerdo y les vendían (a Los Zetas) el tráiler con la mercancía robada y (se) les pagaba, dependía de la mercancía, por ejemplo el azúcar 20 mil pesos", contó.

De acuerdo con "El Gato", cuando los productos entraban al mercado, los criminales le daban formalidad: "La mercancía iba a la vista con las facturas correspondientes, se hacía la papelería".

Proveedores de armas

"El Lucky" dice que la violencia generada tras la invasión del Cártel de Jalisco Nueva Generación y Los Matazetas, así como la ofensiva de la Secretaría de Marina, hicieron que a finales del año pasado su organización se replegara en el puerto de Veracruz.

Según su testimonio, la ciudad de Córdoba se convirtió en una especie de "capital" para Los Zetas, en la que concentraron las bodegas de droga y empezaron a acopiar las armas con las que planeaban una contraofensiva.

Los hombres de "El Lucky" se preparaban en el adiestramiento de armas en un campo de entrenamiento ubicado en La Perla, el municipio veracruzano más pobre y que está enclavado en la zona montañosa de la entidad. En la "Escuelita", un teniente desertor del Ejército los entrenaba en prácticas de tiro.

"El Lucky" contó que Los Zetas tienen diversificadas sus fuentes en el mercado de las armas, pues las compran en Estados Unidos, en el Istmo de Tehuantepec y en el Barrio de Tepito del Distrito Federal.

"En la Sierra de Tehuantepec, se las compro a un señor que siembra mariguana y hay un señor que se llama Don Berna que le compro como 15 armas, entre cuernos y R-15, en 15 mil pesos cada una, es armamento usado", refirió.

"También mando comprar a San Antonio, Texas. Allí hay chavalos que se dedican a ofrecer, ellos las compran y las cruzan por el río. Esas armas sí son nuevas, allí compré alrededor de unas 30 armas de fuego. Allí pagué 3 mil dólares por cada una. Lo demás es pura pedacería, rifles viejos, calibres 22".

La madrugada del 12 de diciembre, cuando "El Lucky" fue capturado por la Armada junto con cuatro de sus cómplices, le aseguraron en un tráiler 132 armas largas, 36 cortas, un fusil, 5 lanzagranadas, 2 mil 641 cargadores, 28 mil cartuchos y 29 granadas.

Un amigo del barrio

Quizá por ser su amigo de la infancia, Heriberto Lazcano Lazcano, "El Lazca", convirtió a Raúl Lucio Hernández, "El Lucky", en el hombre más importante de Los Zetas en el centro del País.

En la estructura criminal, "El Lucky" era el jefe regional del cártel en Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Tabasco, Campeche, Querétaro, San Luis Potosí, Quintana Roo y el Estado de México, cargo que lo ubicaba como el número tres del cártel, sólo por debajo de "El Lazca" y Miguel Treviño Morales, "El L-40".

Las investigaciones de la Marina y la PGR suponen que el encumbramiento de este hidalguense en parte responde al hecho de que eran amigos de la infancia, ya que crecieron en el mismo barrio en Pachuca.

"Pertenezco a la organización criminal de Los Zetas desde 1999 fui invitado por Lazcano. A Lazcano lo conocí en mi barrio, ya que vivíamos juntos desde niños en la Colonia el Tezontle", contó a la PGR.

Hijo de un agricultor y una ama de casa, Hernández nació el 8 de febrero de 1976 en una familia de cinco hermanos. Está casado y tiene cuatro hijos.

Cuando terminó la secundaria se enroló en el Ejército. Se dio de alta el 16 de septiembre de 1996 y promovió su baja el 24 de octubre del año siguiente.

Su salida de la milicia no fue casual, pues en los 13 meses que portó el uniforme se involucró en el robo de combustible y fue encarcelado dos meses en una prisión militar. Pagó su fianza y salió de la cárcel y de la institución.

"Una vez que me dieron de baja, busqué a Lazcano, de quien supe que estaba trabajando en la PGR, ya que era de los elementos del Ejército que le llamaron Gafes, a finales de 1999.

"En una ocasión que bajé a Pachuca, le pedí trabajo, llevándome a Matamoros, Tamaulipas, y comencé a trabajar como seguridad de una persona que después supe era Osiel Cárdenas, con quien trabajé hasta 2003", declaró ante la SIEDO.

A sus inicios, Hernández se unió a la guardia pretoriana, que a finales de los años 90, organizó el Teniente Arturo Guzmán "El Z-1" para Osiel, entonces líder del Cártel del Golfo. Recibió la clave de "Z-16".

Incluso estaba con el capo el 14 de marzo de 2003, cuando fue capturado en Matamoros por el Ejército, en la fiesta de 15 años de su hija. "Debido a que Osiel Cárdenas tenía varios días ingiriendo bebidas embriagantes no logró escapar y fue detenido", contó.

Tras la captura del capo, comenzó a trabajar con Omar Lorméndez Pitalúa, "El Pita", encargado operativo para "abrir plaza" en Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, es decir, para pelear con sus enemigos Los Chachos, Los Texas y los Flores.

En otoño de 2005, "El Lu cky" fue enviado a Piedras Negras, Coahuila, como subjefe de plaza. Ocho meses después lo mandaron a Cosamaloapan.

Regresó a Coahuila como "estaca" y a los dos meses lo enviaron a Coatzacoalcos, donde ascendió a la jefatura en el Estado y después a jefe regional.

Y hallan en DF narconómina 

Dos narcomenudistas relacionados con los Beltrán Leyva dejaron constancia de sus ingresos y egresos, entre los que presumen compra de protección a agentes del Edomex y el DF.

Unas libretas que en su momento fueron entregadas a la PGR, y de las cuales REFORMA posee una copia, fueron decomisadas a fines de 2010 a Antonio Sánchez, "El Naruto", y Jesús Sataray tras ser detenidos cerca de Tepito. En ellas están anotados pagos a policías y mandos y compra de armas.

 
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