Seguridad

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10 de abril de 2009 • 10:58

Ejecutan a comandante municipal de Ecatepec, en Coacalco

Roberto Martínez de la Vega, comandante de la Policía municipal de Ecatepec asignado a la vigilancia del obispo Onésimo Cepeda, fue ejecutado cuando circulaba

Fue acribillado en su auto frente a un IMSS
Foto: EFE / Terra Networks México S.A. de C.V.
 

México.- Roberto Martínez de la Vega, comandante de la Policía municipal de Ecatepec asignado a la vigilancia del obispo Onésimo Cepeda, fue ejecutado cuando circulaba a bordo de un vehículo particular en calles de Coacalco.

El atentado ocurre a cinco meses de que su hermano, el oficial Ernesto Martínez de la Vega, y Rubén Ávila López fueron ejecutados cuando circulaban a bordo de su patrulla por calles de la Colonia Villa de las Flores.

Además de que el pasado 13 de febrero, otro de sus hermanos, Mario Matínez de la Vega, sobrevivió a un atentado cuando fue interceptado por un hombre que le disparó una vez, mientras salía de su domicilio.

Roberto Martínez de la Vega, de 42 años de edad, circulaba a bordo de un Ford Fusion, sin placas, aproximadamente a las 00:20 horas sobre el Bulevar Coacalco, frente a la Clínica 98 del Instituto Mexicano del Seguro Social, cuando fue interceptado por los tripulantes de una camioneta, aseguraron testigos a los policías municipales.

Los agresores viajaban a bordo de una Navigator color blanco y comenzaron a disparar a Martínez de la Vega en repetidas ocasiones, agregaron los testigos.

"Empezamos a escuchar los disparos y tan sólo alcanzamos a tirarnos al suelo; duraron bastante (tiempo los disparos), cuando nos levantamos vimos el carro ahí parado", dijo Carlos, testigo del atentado.

Los policías municipales que recibieron el reporte trasladaron unidades para verificar la emergencia y al percatarse del cuerpo de un hombre sin vida, acordonaron la zona.

Minutos después, el policía fue identificado y se le informó a sus familiares, algunos de los cuales forman parte de la Policía municipal de Coacalco.

La zona fue acordonada en un perímetro de al menos 20 metros, entre las calles Abedules y Arrayanes, en la que se encontraron alrededor de 90 casquillos percutidos de un arma calibre 2.23 milímetros, de las llamadas cuerno de chivo.

Los agentes de la Procuraduría estatal que iniciaron la averiguación correspondiente relacionan el crimen a los atentados anteriores sufridos por los integrantes de la familia.

Después de realizar el peritaje necesario, el personal de Servicios Periciales trasladó el vehículo, con el cadáver a bordo, en una grúa de plataforma hacia el Centro de Justicia municipal.

Con información de Grupo Reforma

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