México

publicidad
18 de septiembre de 2009 • 12:31

Mil y un maneras de saborear el mole

Conoce una mezcla de la riqueza culinaria del México Prehispánico y Colonial; más allá delas enchiladas, el mole tiene una versatilidad infinita.

Mole
Foto: Archivo / Terra Networks México S.A. de C.V.

Coloradito, verde, amarillo, negro hoy día el mole continúa más vivo que nunca, sorprendiéndonos por la herencia de su ingredientes, el encanto de su sabor y la magia de su versatilidad, elementos que lo colocan como uno de los platillos más notables de la gastronomía mexicana e ideal para estas fiestas patrias.

Derivado del vocablo náhuatl mulli, que significa salsa, el mole representa la perfecta conjunción del mestizaje de la cultura mexicana, mezcla del chile y el chocolate de herencia prehispánica y de especias que trajeron los españoles del viejo continente a partir del siglo XV.

Su origen como platillo de gran relevancia nace en las grandes cocinas de los conventos poblanos de la época Colonial, en donde se ofrecía a personalidades civiles y religiosas del Virreinato. Actualmente, con más de 500 años de historia, el mole se ha diversificado, enriqueciéndose con elementos locales de la cocina mexicana a lo largo y ancho del país.

Así fue surgiendo el mole poblano, el mole negro de Oaxaca, el mole amarillito del sureste, el mole coloradito del Valle de México, el mole prieto de Tlaxcala, el mole ranchero de Morelos, entre más de 100 variedades nacionales, indica la experta en Gastronomía, Lorena Alvarado Morales.

Considerado como uno de los alimentos más interesantes del mundo tanto por la riqueza de sus ingredientes como por la variedad de su sabor, en suma, el mole puede estar constituido por cuatro variedades de chiles (ancho, pasilla, mulato o chipotle), mezclados con productos como chocolate, tortilla de maíz, jitomate, ajonjolí, almendras, nueces, pan, pasas, cebolla, ajo, clavo, pimienta, canela, entre otros.

De un alto valor gastronómico, el mole ha pasado de generación en generación hasta llegar a nuestros días, siendo el platillo de honor en celebraciones familiares y fiestas patrias. Sin embargo, por su versatilidad, variedad en sabor, valor nutricional y fácil combinación con otros alimentos, es importante reintegrarlo a nuestra mesa de manera cotidiana, señala la especialista.

En la actualidad, debido al acelerado ritmo de vida, resulta complicado elaborar el mole de manera tradicional, provocando que este alimento se aleje de las cocinas mexicanas.

Por su sabor y exquisitez, el mole ha trascendido fronteras siendo uno de los platillos más reconocidos a nivel mundial. Los mexicanos tenemos el privilegio de tenerlo a nuestro alcance todos los días y en presentaciones de fácil preparación, por lo que invito a la población a que sorprenda su paladar con todo el sabor del mole, finaliza la chef Lorena Álvarez.

Terra