México

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15 de septiembre de 2013 • 04:38

Lenta recuperación de cadáveres en México

Una niña residente de la villa La Pintada observa desde la ventana de un bus a la espera de ser trasladada a un albergue de emergencia para damnificados por el paso de la tormenta tropical Manuel en Acapulco, México, el jueves 19 de septiembre de 2013.
Foto: Eduardo Verdugo / AP
 

Catorce horas por cadáver.

Ese ha sido el tiempo que tardan los equipos de rescate, usando palas, equipo hidráulico y todo lo que pueden, para sacar a las víctimas de un alud de tierra que sepultó al pueblo cafetalero de La Pintada, donde se han reportado 68 personas desaparecidas.

Equipos de manejo de emergencias del ejército mexicano que trabajan bajo fuertes lluvias y entre montones de lodo apoyados por cinco perros entrenados recuperaron el domingo cinco cadáveres, incluido el de un hombre atrapado por el derrumbe de una casa en esta comunidad del estado de Guerrero.

El teniente Carlos Alberto Mendoza, quien encabeza el equipo de 16 integrantes, dijo que esta es la mayor tragedia que ha visto en sus 24 años en el ejército.

"La gente ha hecho trabajos increíbles; horas y horas por un solo cuerpo", dijo a The Associated Press. "Por muy dura que sea la jornada, no se cansan de trabajar".

La Pintada fue escenario de la peor tragedia provocada por Manuel e Ingrid, las dos tormentas tropicales que azotaron a México por sus dos costas hace una semana, provocando inundaciones y derrubios en una tercera parte del país. La cifra oficial de muertos llegó a 115, dijo la Secretaría de Gobernación (Interior).

"Es muy difícil mantener la esperanza de encontrar personas con vida", dijo el presidente Enrique Peña Nieto luego de atestiguar la devastación en La Pintada, y agregó que el alud cubrió más de 40 viviendas.

Los sobrevivientes refugiados en Acapulco recordaron cómo una ola de barro, rocas y árboles arrancados por la lluvia arrasó el centro del pueblo, sepultando casas enteras con sus pobladores adentro y arrastrando las casas de madera hacia el lecho del río que pasa cerca de la aldea en su camino hacia el Pacífico.

La escena era desoladora el domingo: un pueblo fantasma donde 50 personas aún aguardaban para ser evacuadas. Un hombre se quedó para cuidar el ganado.

Cuando las lluvias se intensificaron demasiado, la cuadrilla tuvo que cesar labores por temor a quedar ellos mismo atrapados en un nuevo alud, dijo Mendoza.

"El problema fundamental siguen siendo las lluvias", dijo Ricardo de La Cruz, director nacional de Protección Civil. "Nos complican mucho la labor de rescate porque pone en riesgo no sólo a los habitantes que aún quedan en el poblado, sino al mismo personal militar y al personal de apoyo".

Peña Nieto dijo a los sobrevivientes que La Pintada sería reubicada y reconstruida en un lugar más seguro, mientras las autoridades responden a la ola de críticas de que la negligencia y la corrupción son culpables por la enorme devastación causada por dos tormentas relativamente débiles.

"Me estoy comprometiendo con ustedes, ahora ante esta desgracia, y regresaremos, a partir de las acciones que estemos llevando a cabo, para que podamos prácticamente inaugurarles un nuevo pueblo", dijo el mandatario.

A lo largo de la semana, comentaristas editoriales y la opinión pública han dicho que el gobierno ha empeorado los desastres naturales por la mala planeación, la falta de estrategias de prevención y la corrupción.

"Los gobiernos no son responsables de la ocurrencia de los fenómenos meteorológicos, pero sí de la prevención de sus efectos", escribió el Centro de Investigación para el Desarrollo en un editorial publicado en internet que critica un programa del gobierno federal para mejorar la infraestructura y reubicar a comunidades asentadas en zonas en riesgo de inundación. "El Programa Nacional Hídrico (del gobierno pasado) estaba repleto de buenas intenciones, pero su ejecución fue, a lo más, pobre".

El gobernador de Guerrero Angel Aguirre confirmó públicamente que la corrupción y los acuerdos políticos permitieron la construcción de casas en zonas peligrosas, donde debieron negarse los permisos.

El secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong dijo en conferencia de prensa esta semana que en algunos casos se permitió la construcción en zonas irregulares.

Tanto las autoridades federales y estatales tomaron sus cargos recientemente y hablaban del pasado, aunque Osorio Chong dijo que de ahora en adelante, está seguro de que Aguirre y el alcalde de Acapulco no permitirán que los habitantes de zonas que se inundaron regresen a zonas de alto riesgo.

Peña Nieto prometió más ayuda luego de recorrer las zonas afectadas en el estado de Sinaloa, en el noroeste de México, donde Manuel golpeó como huracán el jueves, afectando a 175.000 personas.

Peña Nieto dijo que el fondo para desastres naturales sería insuficiente para cubrir los daños causados por las lluvias, y exhortó a los gobiernos locales y estatales a calcular rápidamente sus pérdidas para que él pueda ajustar su proyecto de presupuesto federal para el 2014, el cual recientemente envió al Congreso.

Las tormentas simultáneas afectaron a 24 de los 31 estados de México, y 371 de sus municipios, y arrojaron una cantidad de lluvia no vista desde 1955. Más de 58.000 personas fueron desalojadas, y 43.000 de ellas se llevaron a albergues.

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La periodista de The Associated Press Katherine Corcoran en la Ciudad de México, y José Antonio Rivera, en La Pintada, contribuyeron a este despacho.

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