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 Desarticulan banda de secuestradores de Los Zetas en NL
01 de febrero de 2012 16:41

Carlos Tamayo

Monterrey.- Las autoridades de Nuevo León desarticularon una banda de secuestradores y sicarios al servicio del cártel de Los Zetas, que operaba en los municipios de Juárez y Cadereyta y cuyo líder reconoció estar vinculado a Francisco Medina Mejía, alias “El Comandante Quemado”, uno de los autores intelectuales del ataque al Casino Royale, donde 52 personas perdieron la vida.

En rueda de prensa, el vocero de seguridad del Estado, Jorge Domene Zambrano, dio a conocer la detención de la banda liderada por Jesús Borja Ramírez, alias "El Comandante Guía", "El Chuy" ó "El Lico", de 28 años, originario de Ciudad Mante, Tamaulipas, quien reconoció haberse integrado a la organización criminal bajo las órdenes de Francisco Medina Mejía, alias “El Comandante Quemado”, señalado como uno de los autores intelectuales del incendio del Casino Royale a manos de un comando armado el pasado 25 de agosto del 2011, atentado que cobró la vida de 52 civiles. 

Borja Ramírez fue detenido por elementos de la Policía Ministerial junto a Carlos Enrique Luna Sarabia, Noé Puga Yáñez alias "El flaco", Marco Antonio Vázquez alias “El Tintos” y Rogelio Cordova Muñoz; cuando circulaban por la colonia Anzures del municipio de Juárez a bordo de un vehículo Toyota Corolla de reciente modelo, con reporte de robo.

Al momento de su captura negaron cualquier vínculo con grupos de la delincuencia organizada, pero al ampliar su declaración Jésus Borja Ramírez aceptó ser  integrante de Los Zetas, para quienes trabajaba desde hace más de un año eliminando a miembros de bandas rivales en los municipios de Cadereyta y Juárez, por instrucciones de Francisco Medina Mejía, alias “El Comandante Quemado”, labor por la que recibía un sueldo quincenal de 20 mil pesos.

Francisco Medina Mejía, alias “El Comandante Quemado” es señalado como uno de los cuatro líderes de Los Zetas que estuvieron presentes el pasado 25 de agosto en el exterior del Casino Royale, coordinando la acción del comando de por lo menos 15 integrantes que irrumpió en el lugar, para desatar un incendio que conmocionó a la capital regiomontana, con un saldo rojo de 52 muertos, todos ellos civiles.

La Procuraduría General de la República ofrece una recompensa de 15 millones de pesos a quienes proporcionen información que permita la ubicación del "Comandante Quemado", quien actualmente se encuentra prófugo de la justicia, por lo que las autoridades locales no descartan que la detención de Jesús Borja Ramírez aporte datos para la captura del líder del grupo criminal.

Ejecutores y secuestradores al servicio de Los Zetas

El funcionario estatal explicó que a esta banda se le atribuyen por lo menos cuatro homicidios, entre los que destaca la privación de la libertad y posterior ejecución de una mujer, presuntamente integrante de un grupo rival, frente a la estación de policía de Cadereyta, cuyo cuerpo fue encontrado en la víspera de navidad en una brecha conocida como San Juanito, a la altura del kilómetro 4 de la carretera Cadereyta-Allende dentro del municipio de Cadereyta.

Reconocieron además la muerte de una víctima inocente al sostener un enfrentamiento con un grupo rival durante los primeros días del 2012. Se trata de una enfermera del Hospital de Pemex que tuvo la mala fortuna de ser alcanzada por las balas en un fuego cruzado. Los ejecutores reconocieron haber calcinado el cadáver de la empleada de la paraestatal.

También participaron en el "levantón" y posterior ejecución de dos personas en las primeras dos semanas del año, uno de ellos calificado como "chapulín", palabra con que se identifica a los narcomenudistas que abandonan las filas de un Cártel de la droga para integrarse con grupos antagónicos.

Aunado a las ejecuciones, la banda de criminales realizaba secuestros y cobros de piso a comerciantes y profesionistas de los municipios de Juárez y Cadereyta, este último asolado por la violencia, a tal grado que decenas de familias han optado por emigrar a otras ciudades del país, e incluso del sur de Texas huyendo de la inseguridad.

En ese sentido, relataron haber secuestrado a un comerciante de la zona, por el cual solicitaron un rescate de un millón de pesos, pero tras negociar con sus familiares fue liberado a cambio de un botín de 300 mil pesos. También se les vincula con el robo de vehículos en zonas habitaciones y estacionamientos de tiendas comerciales.

Las autoridades lograron el aseguramiento de un arma larga, un arma corta, equipos de comunicación y juegos de llaves de la marca Nissan, además de un vehículo Pointer, una van Siena, un auto Cuttlas modelo 96, un Century modelo 91 y el Corolla en el que fueron interceptados. Se solicitó el arraigo de los integrantes de la banda para integrar las averiguaciones, mientras lo asegurado fue puesto a disposición de las autoridades correspondientes.

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