Juan José Pedraza dijo que como director de los penales de Querétaro buscó dignificar a los reos a través de la cultura y el deporte.
Foto: Reforma
El ex funcionario, fue acusado hace tres semanas por un ex interno de organizar dentro del penal de San José el Alto fiestas en las que estaba permitido el alcohol, las drogas y las prostitutas, así como de llevar a cabo una corrida de toros.
"Yo realmente lo ignoro (por qué la acusación), no entiendo por qué ocurren estas cosas y la mera verdad no me interesa imaginarme escenarios en donde le eche la culpa a alguna persona. Al contrario, les agradezco, porque tengo dos años de haber salido y nunca me habían entrevistado para ver cómo había sido el sistema (que implementé)", indicó.
Pedraza Tovar, quien es ingeniero de profesión y durante 30 años ha impartido clases en distintas universidades, indicó que al hacerse responsable del Sistema de Prevención y Readaptación Social de Querétaro lo que buscó fue dignificar a los presos y para ello utilizó el teatro, la lectura, las competencias deportivas y el fomento de valores cívicos.
Durante su estadía, aseguró, fueron puestas en escena seis obras de teatro, en algunas de las cuales llegaron a participar 150 actores, además de que el vestuario, la escenografía y la tramoya también estaban realizadas por los internos.
"Esto tenía una finalidad, no era teatro por hacer teatro, era educativo. Mi ambición personal era que en un momento determinado la sociedad queretana dijera: 'ya viene la temporada teatral de San José el Alto', como con gusto de escucharlo", señaló.
Integrante del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, movimiento que promueve el deporte como disciplina y el amor a la Patria, Pedraza Tovar, llevó este sistema a los penales y la respuesta que obtuvo de los reclusos fue favorable.
"Nos dimos a la tarea de hacer honores a la Bandera bien hechos en todos los penales, y se llegó a hacer honores durante los cinco años que estuve. Izamiento a las 7 de la mañana, arreamiento a las 17 horas.
"Culminamos con la idea de algo que se llamó guardias de honor a la Bandera. En la que le dijimos a un interno: te vas a parar ahí 15 minutos para que pienses en tu Patria. Obtuvimos 780 personas voluntarias para cuidar la Bandera, del 24 de febrero de 2009 al 30 de septiembre de 2009, nunca estuvo sola la Bandera y les provocaba un espacio de 15 minutos de reflexión sobre nuestra Patria, ése es el amor que intentábamos infundir", detalla.
También se realizaron varias competencias de Pentathlón en las que no sólo se ponían a prueba las destrezas físicas, sino también de conocimientos históricos, de oratoria y de declamación.
Todas estas actividades, aseguró, se llevaban a cabo sin violar los reglamentos internos y sin relajar el orden que debía de existir al interior de las cuatro prisiones que estaban bajo su cargo.
"Nosotros basamos nuestro modelo en una idea muy sencillita, en un penal, como en una casa, como en una escuela, como en una fábrica, lo que tiene que haber es orden. Pero el orden se puede conseguir de dos maneras, o se consigue mediante el control, o se consigue mediante la disciplina, y mi propuesta para ellos fue que fueran ordenados, pero mediante la disciplina.
"¿Cuál es la diferencia entre control y disciplina? El control implica sumisión y la sumisión se logra por el temor, en cambio la disciplina implica disposición y la disposición se logra mediante el amor a un ideal", indicó.
Ve experto viable modelo empleado en prisiones
Eduardo Garza, quien es experto en desarrollo humano y quien participó como consultor externo en varios de los proyectos que se realizaron en las prisiones queretanas, aseguró que el modelo de readaptación social seguido por Juan José Pedraza Tovar, durante su gestión, del 2003 al 2009, fue exitoso, pues redujo drásticamente la reincidencia y provocó cambios en muchos de los internos, quienes ahora, en la libertad, se dedican a actividades de bien.
"Hemos encontrado un sistema viable de readaptación social, funcional y práctico, en el México contemporáneo, en el México del Cártel del Golfo y de 'El Chapo Guzmán' y todos esos horrores que nos enteramos. Ha habido un sistema de readaptación social que ha probado que puede reeducar y eso no es poca cosa", resaltó.
El éxito del modelo seguido en Querétaro, explicó Garza, está basado en que se les restituye la dignidad a los internos, al confiar en ellos, ellos confían nuevamente en el sistema, se les genera un ideal y sólo así se reencauzan en la dinámica social de convivencia.
"Es una lección de humanismo y desarrollo humano. Nuestras convicciones sobre el ser humano no las ponen a prueba Nelson Mandela, Teresa de Calcuta y Gandhi, ellos son admirables y maravillosos seres humanos. Nuestra convicción sobre el ser humano la pone a prueba alguien que está en una situación límite", dijo.
Es importante, reflexionó, que la gente piense que los presos están aislados de manera temporal, pero que tarde que temprano volverán a la sociedad y la mejor manera en la que ellos vuelvan es agradecidos con el sistema que les da una segunda oportunidad, no resentidos por los malos tratos recibidos y perfeccionados en sus técnicas delictivas.
"Mientras en los demás penales del País se estaba hablando de fugas, de motines, de muertos, tremendos problemas, acá se oía hablar de teatro, de libros, de gente que hacía su escuela por fuera del sistema escolarizado", indicó el experto.
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