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24 de agosto de 2012 • 10:34 • actualizado el 26 de agosto de 2012 a las 14:56

"Reguetoneros", la criminalización de la estética corporal

Especialistas llaman a no criminalizar a los 'reguetoneros'.Haz clic para ver el video en Terra TV
Especialistas llaman a no criminalizar a los "reguetoneros".

Ciudad de México.- Las recientes detenciones de adolescentes y jóvenes identificados como “reguetoneros” en la capital del país ejemplifica cómo opera “la criminalización del rostro y la estética corporal”, opina Alfredo Nateras, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Iztapalapa.

El 15 de julio de 2012, efectivos policíacos del Distrito Federal detuvieron a 226 personas por su supuesta responsabilidad en diversos actos delictivos. Al final, las autoridades capitalinas excarcelaron a 218 y sólo encontraron elementos de presunta culpabilidad en ocho casos.

“Si de algo están hartos los jóvenes de este país es justamente de los abusos de los cuerpos de seguridad del Estado, que durante décadas y décadas y décadas han abusado de sus derechos”, expone en entrevista para Terra el profesor universitario.

Según el especialista en culturas juveniles, es necesario capacitar y sensibilizar a los funcionarios públicos en materia de derechos humanos, de manera que esté garantizado el respeto de las diferentes “adscripciones identitarias del espacio urbano”, entre ellas, las expresiones de los “reguetoneros”.

El mundo reguetonero

La identidad reguetonera es transnacional. Está viva en América Latina y el Caribe. En la ciudad de México, estos grupos se han apropiado simbólicamente de áreas públicas, como las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, ante la ausencia de espacios para las diferentes identidades juveniles, explica el doctor en Ciencias Antropológicas y maestro en Psicología Social.

Hay un marcaje de género en el uso de estupefacientes. Consumen disolventes inhalables en estopas conocidas coloquialmente como “monas”. Las de sabor chocolate, fresa o vainilla, que regularmente se les da a las mujeres, cuestan cinco pesos, y de a 10 las de los varones, sin saborizante, refiere Nateras Domínguez.

Usan las redes sociales para comunicarse y su música, el reguetón, proviene de la parte más comercial de la matriz conformada por el ska y el reggae. “No hay ninguna adscripción identitaria juvenil que no consuma algún tipo de música”.

Se reúnen para bailar “reguetón” en lugares que no están habilitados para la recreación juvenil, por lo que conviven en condiciones desfavorables, en establecimientos marcados por la corrupción de los dueños y las autoridades gubernamentales, lo cual favorece aún más la criminalización de este grupo social.

Su baile, denominado “perreo”, puede parecer grotesco o burdo para algunos sectores sociales, porque en los ritmos reguetoneros hay una representación pública la actividad sexual, detalla el autor del libro Artistas de la piel y decoración corporal en jóvenes.

Son creyentes de San Judas Tadeo. Cada 28 días peregrinan a la Iglesia de San Hipólito (afuera de la estación Hidalgo del STC Metro), donde se oficia la misa mensual dedicada a este ícono católico.

Un aspecto que quizá espante a las autoridades, considera Nateras, es que se agrupan en colectividades de cientos de personas, a diferencia de otras identidades juveniles, cuyas reuniones generalmente no están integradas por más de 20 miembros.

En las redes sociales, se han creado grupos para expresar animadversión hacia los reguetoneros. Se usa el término peyorativo de “Chaca”, que proviene de la palabra “Chacal”. Si bien estos espacios favorecen la libre expresión de las personas, también son sitios donde se manifiestan las posturas más discriminatorias de la sociedad, advierte el especialista.

De acuerdo con el catedrático de la UAM, la discriminación contra los reguetoneros es sólo un reflejo del conservadurismo tan arraigado en la sociedad mexicana, que también está ligado a pensamientos autoritarios e incluso clericales.

Llaman a no criminalizar y estigmatizar a los reguetoneros

Tras la detención del 15 de julio de 2012, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) instó al Gobierno del Distrito Federal a no usar la fuerza pública para criminalizar a los jóvenes.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) –instalado hace ocho meses por el Gobierno de Marcelo Ebrard– pidió a la Secretaría de Seguridad Pública capitalina no estigmatizar a los jóvenes tan sólo por su apariencia física y hacer valer en sus operativos el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal signado por la administración local.

En entrevista para Terra, Jacqueline L´Hoist Tapia, presidenta del Copred, argumenta que la detención no es un hecho aislado. La tercera causa de discriminación empatada con otra es la apariencia. “En el imaginario social existe la idea de que las y los jóvenes nos puedan causar algún tipo de violencia”.

Según la titular del Copred, Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) atendió “muy bien” la petición de respetar los derechos humanos de los jóvenes reguetoneros. Asegura que esta instancia policiaca está comprometida con la construcción de un protocolo de atención a las diferentes identidades callejeras.

Hay que repensar las políticas públicas de juventud

“Algo que a mí me preocupa muchísimo es que los jóvenes reiteradamente los estamos viendo como un valor a futuro. No son un valor a futuro. Son un valor a presente. Cambiemos el estereotipo de criminalización que se ha construido alrededor de la apariencia”, sostiene L´Hoist Tapia.

Para la funcionaria capitalina, el Instituto de la Juventud del DF ha cumplido con su misión, pero habría que hacer una revisión con el fin de mejorar su trabajo y además es necesario crear un consejo ciudadano donde estén representadas todas las identidades de la ciudad.

En este sentido, el profesor Alfredo Nateras asevera que las políticas públicas en materia de juventud han sido un fracaso en México.

Para el investigador mexicano, es importante que sociedad y autoridades se cuestionen: “¿qué tipo de jóvenes, hombres y mujeres, queremos formar en función del tipo de país que queremos y nos imaginamos ser?”

Es necesario repensar las políticas públicas, enfatiza el experto, para evitar que estén a capricho del grupo en el poder o de la moral particular del titular del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) en turno, como ocurrió bajo las administraciones del Partido Acción Nacional (PAN).

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