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06 de abril de 2011 • 08:36

La competencia desleal entre mercados y supermercados

Mercado o súper

 

"Cuando un pobre va al mercado, suele regresar sólo con lágrimas".

Proverbio africano

Marcelo Ebrard quiere que los capitalinos de menos recursos paguen más que los ricos por los productos que adquieren. Este lunes 4 de abril, para obtener el respaldo político de un grupo de locatarios de mercados, el jefe de Gobierno anunció que propondría a la Asamblea Legislativa, la cual controla su partido, el PRD, una iniciativa que prohibiría la instalación de supermercados cerca de los lugares donde haya mercados en zonas populares.

No sólo se impediría la instalación de supermercados, sino que las tiendas de conveniencia sólo serían autorizadas caso por caso. Un burócrata sería quien definiera así si alguien puede poner un Oxxo cerca de un mercado. Gran oportunidad para la corrupción.

Según Ebrard esta medida es indispensable para evitar una "competencia desleal" de los supermercados. Pero ¿cuál es esa competencia desleal? Que los supermercados ofrezcan precios más bajos y productos de mejor calidad.

En realidad son los supermercados los que sufren una competencia desleal de mercados y tianguis. Los primeros tienen que pagar alquiler o el costo de adquisición e impuesto predial de los locales en que operan. Pagan además impuesto sobre la renta y seguro social de sus trabajadores. Los mercados y tianguis operan con frecuencia en la economía informal. Es verdad que los supermercados han logrado generar mejores cadenas de distribución, pero esto es una ventaja competitiva construida a base de esfuerzo e inversión y no de una competencia desleal.

Es muy probable que una ley como la que pretende Ebrard sea declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El artículo quinto de la carta magna establece que "A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos". La profesión de comerciante es lícita, ya sea que se ejerza en un mercado o en un supermercado. La Comisión Federal de Competencia podría también intervenir, ya que prohibir la instalación de supermercados para proteger a los locatarios de mercados y permitirles cobrar mayores precios por sus productos parecería una ilegal práctica monopólica.

Los principales afectados por la medida de Ebrard serían los consumidores de las zonas vecinas a los mercados que se ubican en los barrios más pobres de la capital. De ser aprobada la iniciativa, se generaría una situación de enorme desigualdad. Los vecinos de las zonas prósperas tendrían acceso a supermercados con precios bajos, pero los habitantes de las zonas pobres tendrían que pagar precios más altos en los mercados.

Los mercados tradicionales tienen, por supuesto, algunas ventajas insuperables. Su ambiente puede ser más agradable y sus productos suelen ser más frescos que los de los supermercados. Los mercados tradicionales pueden en verdad ser competitivos.

El propio Marcelo Ebrard, quien vive en la colonia Hipódromo Condesa, tiene la posibilidad de elegir. A unas cuantas cuadras, en la colonia Roma, se encuentrael mercado de Medellín. En la Condesa también está el mercado de la calle de Michoacán. Por otra parte, en la esquina de Amsterdam y Michoacán cuenta con un supermercado de tamaño mediano. La competencia en la zona ha hecho que los consumidores de esa zona tengan buenas opciones de precio y calidad.

Pero Ebrard quiere impedir que los capitalinos que residen en áreas pobres tengan esa misma libertad de la que él goza. Con el propósito de atraer el voto y el respaldo político de los locatarios de los mercados, está dispuesto a obligar a los consumidores más pobres a pagar precios más altos y tener menos diversidad de productos.

Aumenta el empleo

Al parecer en México está creciendo el empleo formal. Las cifras publicadas en la página de la Secretaría de Trabajo señalan que en marzo de 2011 había 15,003,502 empleos registrados en el IMSS, un avance de 274,719 desde diciembre o 660,259 desde marzo de 2010.

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