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28 de abril de 2013 • 08:58 • actualizado el 29 de abril de 2013 a las 12:04

Hija de funcionario de PROFECO manda cerrar negocio

Una hija de Humberto Benítez Treviño, titular de la Profeco, amenazó con clausurar un restaurante en la colonia Roma por no obtener la mesa que quería

La dueña del restaurante Maximo Bistrot, en la Roma, encaró al personal de la Profeco que pretendía clausurar el lugar.
Foto: Alejandro Mendoza / Reforma
 

Ciudad de México.-  Molesta porque no le dieron la mesa que quería, una hija de Humberto Benítez Treviño, titular de la Profeco, amenazó con clausurar un restaurante... y estuvo a punto de conseguirlo.

Gabriela López, dueña del restaurante Maximo Bistrot, en Tonalá 133, Colonia Roma, dijo que la joven llegó al sitio con una amiga sin tener reservación previa alrededor de las 15:00 horas del viernes.

Como el establecimiento estaba lleno, le pidieron que esperara a que se desocupara una mesa.

"Estábamos llenos y le dijimos que podía esperar a que alguna mesa se desocupara. A la media hora se desocupó una mesa afuera, pero yo tuve que sacar a unos comensales que con anterioridad me habían pedido que en cuanto hubiera mesa afuera los sacáramos porque querían fumar su puro", explicó.



"La señorita se molestó, dijo que a ella ya le tocaba y que ella también quería afuera. Le expliqué que teníamos que seguir el orden y que le podía ofrecer una mesa adentro, y me empezó a amenazar y me dijo que su papá era el Procurador y que le iba a hablar y que a ver a quién le creían más", indicó.

Según la propietaria del restaurante, la joven, tras no aceptar la mesa interior, aseguró que haría clausurar el lugar y se retiró.

"Me dijo que nos iba a mandar una revisión de la Profeco porque su papá era el Procurador", indicó López.

Dos horas después, tres inspectores de la Profeco llegaron al lugar y colocaron tres sellos de clausura por presuntas irregularidades en el sistema de reservaciones y el mezcal que ahí se vende.

"Me querían clausurar el establecimiento con el argumento de que el mezcal sólo puede tener una especie de agave, que es el espadín, y como yo en mi carta tengo mezcales de otro tipo de agaves me dijeron que no puedo estar haciendo eso y que por eso me iban a clausurar", relató la propietaria

"(Además) porque no tengo en la entrada un aviso de cómo se toman las reservaciones y cuál es el tiempo de espera que alguien tiene que aguardar para una mesa".

Al tiempo que los funcionarios realizaban la revisión, Benítez González en su cuenta de Twitter, en la que se identifica como Andy Benítez dio como ubicación la Profeco y se quejó del servicio del restaurante. (Continúa abajo de la galería)



"Pésimo servicio, no tienen educación... No volvería nunca", escribió.

En el establecimiento, los inspectores comenzaron a colocar sellos a pesar de que había comensales y al pegar una de las calcomanía un verificador empujó a un comensal, lo que ocasionó que éste se enojara y lo increpara.

Esto, señaló Mauro Ángel Vera Romero, abogado del restaurante, provocó que los demás clientes se indignaran y comenzaran a grabar con sus teléfonos celulares a los inspectores, quienes interrumpieron la colocación de los sellos, tomaron sus cosas, salieron corriendo del inmueble y abordaron su camioneta con la intención de irse.

"Entonces salen los comensales tras ellos, salimos nosotros, sale el personal de los meseros y los alcanzamos en su camioneta. Les dijimos: ¿por qué se van? Los vamos a poner a disposición (de la autoridad) porque esto no es serio", narró el abogado.

Al lugar llegaron policías del Distrito Federal, a quienes el litigante les pidió que detuvieran a los verificadores, pero ellos se encerraron en la camioneta y esperaron a que llegara personal del área jurídica de la Profeco.

"Ya cuando llegaron sus abogados se bajaron de la camioneta muy prepotentes diciendo que ahora sí a ver de a cómo nos tocaba. Sin embargo, la diligencia fue irregular, porque terminó en la calle. Una vez que la iniciaron no tenían que haberla interrumpido, pero se salieron, no terminaron adentro y el acta la levantaron casi cuatro horas después", indicó Vera Romero.

Los tres sellos que colocaron los inspectores, dijo López, se quedarán ahí hasta que subsane la supuestas faltas que reportaron los verificadores: el sistema de reservaciones y que no se venda agave que no sea espadín.

"Todo esto es a raíz de la inconformidad de una niña que no le pude dar la mesa que ella quería, a la hora que ella quería, y pues así es este País, las personas con influencias pueden hablarle a su papi y arruinarte la tarde", lamentó López.

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