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17 de enero de 2011 • 07:45

Desaparece estatua del corredor de Paseo de la Reforma, DF

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La estatua del doctor Rafael Lucio, develada en 1889, desapareció de Paseo de la
Foto: Reforma / Terra Networks México S.A. de C.V.
 

Ciudad de México.- La estatua del doctor Rafael Lucio se esfumó un día de Paseo de la Reforma, y nadie ha vuelto a verla.

De la obra de Epitacio Calvo, donada por el estado de Veracruz y develada el 16 de septiembre de 1889, quedan los restos de la base de piedra, y del otro lado de la calzada, su pareja en bronce durante más de un siglo, el ministro Miguel Lerdo de Tejada.

"Desapareció de la noche a la mañana", dice Ricardo Fernández Anaya, funcionario de la Representación del Gobierno de Veracruz en el Distrito Federal. Eso le comentaron hace meses, y hasta hoy no sabe qué ocurrió.

La iniciativa de honrar a los próceres liberales fue lanzada por el periodista Francisco Sosa el 2 de septiembre de 1887 en su columna de El Partido Liberal.

El 1 de octubre, el Presidente Porfirio Díaz autorizó una convocatoria que invitaba a cada estado de la República a donar dos esculturas de héroes locales que, por sus logros políticos, militares o científicos merecieran ocupar los pedestales dispuestos a lo largo de la calzada. Desde los héroes de la Independencia hasta quienes lucharon en las guerras de Reforma y de intervención.

Las estatuas debían ser en bronce y de tamaño natural, y un jurado garantizaría su calidad artística. Se alternarían con jarrones diseñados por Gabriel Guerra.

Lucio nació en Xalapa en 1819, pero sus restos descansan en el Panteón del Tepeyac. Director durante 17 años del Hospital de San Lázaro, recibió del Emperador Maximiliano una condecoración por sus servicios, y fue uno de los tres médicos que firmaron el acta de defunción del Presidente Benito Juárez.

Veracruz fue el segundo estado que ocupó su lugar en Reforma, después del Distrito Federal, que propuso como representantes al escritor Ignacio Ramírez, el Nigromante, y al general Leandro Valle. Las esculturas de Primitivo Miranda, develadas el 5 de febrero de 1889, inauguraban el recorrido junto a la antigua Glorieta del Caballito, en el cruce con Bucareli.

Fuentes del Hotel Meliá, frente a cuyo estacionamiento se ubicaba la estatua, sostienen que hace alrededor de seis meses un choque obligó a retirarla. Pero de haber sufrido daños, se habría solicitado al INAH su restauración, lo cual, según el vocero del organismo, Julio Castrejón, no ha ocurrido.

La Subdirección de Imagen Urbana de la Delegación Cuauhtémoc asegura que nadie ha denunciado su "extravío". Y la Coordinación Territorial Cuauhtémoc 5 de la PGJDF descarta que exista alguna averiguación previa por robo.

En su oficina, el director de Servicios Urbanos en Cuauhtémoc, Tertuliano de Jesús Reza, promete investigar. El funcionario recurre al sentido común. "Porque no la encuentro en ninguna de nuestras instalaciones, doy por entendido que la tiene el GDF".

Alguien le contó la versión de que habría quedado dañada tras un choque. La incógnita es por qué si el Gobierno central retiró la estatua, no informó a la Delegación. "Sería el procedimiento correcto", reconoce.

Insiste en que la buscará. "Quiero saber dónde están los pedazos para saber con certeza si es recuperable, si la arreglamos o no". Pero habla de oídas, aún no la ha visto.

En 2010, a lo largo de 10 meses, la Delegación elaboró un catálogo de las estatuas de Reforma. Un total de 77, de las cuales una, la de Rafael Lucio, está desaparecida. En su lugar no hay imagen, sólo un espacio en blanco. Hasta hoy, nadie la había buscado.

El catálogo de la Delegación consigna los datos técnicos de las estatuas, su ubicación, la biografía de los personajes. Y los efectos del vandalismo: robo de placas de bronce, graffiti, pedestales rotos.

No existe un presupuesto para el mantenimiento de las estatuas, acepta Reza, pero periódicamente se envían cuadrillas para su limpieza. La última debió pasar hace meses, porque en estos días un paliacate sucio rodea el cuello del general Manuel Doblado y el general Ramón Corona luce distintos postizos.

"¿Cómo es posible?", lamenta el funcionario. "Pero es tanto el trabajo, y las limitaciones (presupuestales) son enormes...".

No se tiene el dato de cuánto tiempo hace que las placas de bronce fueron robadas de los monumentos. El proyecto original, que se extiende hoy desde el Caballito hasta el Ángel de la Independencia, abarcaba 34 estatuas procedentes de 17 estados, inauguradas entre 1889 y 1899. Otras cuatro se agregaron en 1902 y 1982. De este grupo carecen de placas frontales seis esculturas, pero conservan las de la parte posterior.

Las esculturas más dañadas son las de Reforma Norte, ubicadas entre el Caballito y la Glorieta de Peralvillo. De las 39 existentes, donadas por 20 estados, 32 carecen de placa. Sólo pueden identificarse por el nombre grabado en la base, aunque varios han sido borrados.

"En esta Ciudad, la gente se roba las placas por el bronce, para fundirlo", lamenta la historiadora Guadalupe Lozada. "Se ha perdido el respeto al monumento. Algunas personas piensan que, agrediendo a una escultura, se vengan de los agravios recibidos, y eso es muy grave".

Instaladas en 1976 y 1982, de autores como Antonio Castellanos Basich, Raymundo Cobo y Octavio y Ricardo Ponzanelli, esculturas como las de Erasmo Castellanos y el general Manuel Álvarez parecen tener suelta la base, y ninguna se salva de graffitis o roturas en los pedestales.

Otro problema son los elementos faltantes. El general tlaxcalteco Antonio Carvajal blande una espada sin hoja, lo mismo que el duranguense Guadalupe Victoria, y los mayas Jacinto Pat y Cecilio Chi han perdido sus machetes.

El cuidado de las estatuas, explica Reza, es una responsabilidad compartida entre la Delegación y el GDF, por estar ubicadas en una vía primaria. El vocero del INAH agrega que, por ser mobiliario urbano, son propiedad del Gobierno capitalino, pero el Instituto debe velar por su salvaguarda. ¿Quién responde entonces por los daños?

"No podemos seguir aventando la bolita a ver quién la agarra", acepta Reza. "Somos corresponsables, vamos precisando qué nos toca a cada uno para que vayamos atendiéndolo".

Mientras tanto, ya hay una estatua perdida, la de Rafael Lucio.

Prepara INAH denuncia

El INAH presentará ante la PGR una denuncia contra quien resulte responsable por la desaparición de la estatua de Rafael Lucio, informa Julio Castrejón.

Una vez que REFORMA planteó la desaparición de la estatua, el INAH solicitó al GDF y a la Delegación Cuauhtémoc información para establecer si la escultura había sido removida por razones de mantenimiento, restauración o preventivo. Tras recibiruna respuesta negativa, "por mandato de ley", procedió con la denuncia.

"No podemos presumir que sea robo u otra cosa por el estilo. Es por eso que se pide la averiguación".

De haberse perdido, un seguro de bienes nacionales, establecido por el INAH y el INDAABIN, permitiría reproducirla, aclara Castrejón.

"Hay un registro fotográfico en la Coordinación Nacional de Monumentos. Lo que cubre el seguro es la reposición del material y la fabricación".

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